miércoles, 27 de octubre de 2010

Semilla o varita?

Hijo de padres inmigrantes de irlanda, y el mayor de 6 hermanos. La vida nunca le fue fácil.
Nunca demostró demasiado interés por el estudio, lo que a los 16 años le hizo abandonar el colegio, ni las labores agrícolas (profesión de su padre), pero en sí se despertaba en el un profundo interés por la mecánica.
A los 34 años ya quebró su primera empresa luego de tan solo 1 año y medio de permanecer abierta.
Y durante todos esos cortos años de vida tuvo a la gente encima por lo llamativo y alocado de sus ideas.
Es fácil pensar que una persona asi, con el peso de la responsabilidad de ayudar en una familia numerosa, siendo hijo de inmigrantes donde la situacion nunca termina de ser normal hasta establecerse del todo, y haber fallado en la creación de su primera empresa a la edad de solo 34 años, resultaría un poco desmotivante, y a eso se debe agregar el asedio constante de las personas que constantemente criticaban sus trabajos por la innovación que estos implicaban.

Y es que en el mundo de hoy vivimos con el reloj encima. Todo tiene que ser rápido, efectivo y certero. No nos podemos dar el lujo de esperar y mucho menos de seguir un proceso que implica "la pérdida de nuestro precioso tiempo". Estamos hoy ante el paradigma del tiempo, donde solo lo rápido y lo que llama la atención es digno de aplausos y gloria.
Y es muy llamativo como la velocidad y la falta de tiempo se fue impregnando fuertemente en cada área de nuestras vidas. Desde desayunar a toda velocidad hasta el desenfrendo ritmo de cada dia que sin pensar limita hasta nuestro propio tiempo para tomar un buen suspiro.
El éxito es una palabra que hoy en día resulta rara y a la vez extraña. Deriva de la raíz latina "exitus" que significa salida o fin de algo. Y utilizada por los ingleses con esta misma acepción.
Es el fin o momento culminante de toda meta, el lugar de llegada y el sitio donde todo debería ser mejor.
Pero llegamos a perder la noción del éxito que la velocidad de nuestras metas solo nos anima a mirar cada vez mas bajo, o simplemente mirar igual de alto pero con un nivel de efectividad notoriamente disminuido.
Tanto ha sido el nivel de globalizacion y la facilidad para tener todo al alcance, que nos olvidamos que el éxito escapa de esta extraña categoría. Aquí no existe apretar un botón y ver nuestras metas cumplidas, nuestros sueños alcanzados y nuestros mejores anhelos resueltos en un abrir y cerrar de ojos.
Es el proceso de la prueba y el error lo que magnifica la resolucion de nuestras metas. Es el camino, lo que hace que la llegada tenga sentido.
NO existe una meta sin proceso, no existe un final sin comienzo. Intentamos burlar a la naturaleza, pero la inexorable realidad de lo ineludible nos lleva a lo mismo. Es en el proceso donde radica el peso de la resolución de nuestras proyectos. Nada adquiere la fuerza necesaria si no invertimos el tiempo adecuado.
Y es que aunque no veamos, toda esta extraña combinacion de factores Tiempo+Energia+Obstáculos, es un camino sin desperdicios, puesto que desde la primer paso ya se forma el caracter y la personalidad para asumir el éxito de nuestra meta.
Todo tiene su tiempo, y en eso radica la naturaleza.
La semilla, inocente y estática en el día a día, no muestra signos de cambio. Pero lentamente, acampañando el proceso en forma gradual, no saltando etapas ni exigiendole centimetros de mas, crece como tiene que crecer y a su tiempo es todo lo que debe ser y más.
Pero el pensar que no está pasando nada con esa diminuta plantita es solo subestimar el peso su raiz. Es cerrar los ojos y saltar el 80% de su crecimiento. Cuando sale a luz, ya esta casi todo completo
No esperes ver resultados inmediatamente. Simplemente estarás echando raices; y cuando finalmente veas los frutos, enhorabuena, habrás aprovechado cada minuto del trayecto. Y verás la culminación de esa meta, no como el centro de todo, sino como un paso más en el universo de situaciones que habrás atravesado.

Unos años despues, luego de su incesante avidez por la mecánica y su primer quiebre finaciero, lanzó su primer modelo T-ford. El resto es historia, y el nombre de este personaje revolucionó la industria del automovilismo, a tal punto que a más de 100 años de su primeros modelos sigue dando que hablar su nombre.
El proceso, determina el resultado fnal. Y el impacto asi como el fruto final es algo que la semilla no puede determinar. Concentrate en la semilla, y te sorprenderás del tamaño y calidad del resultado

En No escatimaba esfuerzos, energía y dinero en lograr lo que deseaba, y fue así que ideó el diseño del automóvil que iba a ser producido en serie para las clases populares bajo el nombre del modelo T-Ford

No escatimaba esfuerzos, energía y dinero en lograr lo que deseaba, y fue así que ideó el diseño del automóvil que iba a ser producido en serie para las clases populares bajo el nombre del modelo T-FordNo escatimaba esfuerzos, energía y dinero en lograr lo que deseaba, y fue así que ideó el diseño del automóvil que iba a ser producido en serie para las clases populares bajo el nombre del modelo T-Ford